CARTAGENA EN CONTEXTO
El legado histórico de Cartagena de Indias
Cartagena de Indias fue erigida en una estratégica posición geográfica con el fin de protegerla del asedio permanente de los piratas. Más tarde, las inclemencias del clima obligaron a las autoridades a reforzar sus murallas para proteger la línea costera; aunque los españoles que la fundaron no tenían conciencia del cambio climático, hoy queda el legado de sus murallas y fortificaciones.

Cartagena de Indias fue fundada el 1 de junio de 1533 por Don Pedro de Heredia. Esta, que a la llegada de su fundador fue vista como un lugar de paso en el cual instalar un campamento provisional, se convirtió algunos años más tarde en la joya mejor guardada de la Corona. La importancia de la ciudad radicó en su ubicación estratégica, la que le permitió convertirse en uno de los puertos americanos más importantes de la época colonial desde donde se enviaban hacia el Viejo Continente metales preciosos y diversos productos, y se recibían provisiones y mercaderías (incluyendo los esclavos). Fue así como la ciudad se tornó en el lugar más propenso a las invasiones de aventureros y corsarios de otros reinos, razón por la cual la Corona española decidió fortificarla como protección a estos adversarios.

En la construcción del sistema de defensa de la ciudad se aprovechó su morfología como barrera natural. La primera línea de defensa se erigió en Bocachica, para el momento la única entrada posible a la bahía, pues en Bocagrande se había formado un gran banco de arena causado por el naufragio de algunas embarcaciones. Este banco de arena pronto conectó la isla de Tierrabomba con el área continental impidiendo el paso de las naves. Para complementar el sistema general de defensa de la Bahía, se construyó alrededor de la ciudad antigua (hoy Centro Histórico) una serie de cortinas y baluartes con piedra coralina extraída de canteras cercanas.

 

 
 
 

Desde su construcción y durante los primeros años de existencia, este sistema de defensas padeció los efectos del clima. El cordón amurallado que miraba al mar Caribe y todos sus baluartes fueron abatidos varias veces por los fuertes vientos y la fuerza del mar, al punto que el oleaje penetraba hasta las calles de la ciudad. Ante esta situación, a principios de 1760 el Virrey ordenó a Don Antonio de Arévalo la formulación de un proyecto de defensa, el cual consistió en la construcción de un dique o muralla submarina, con ramales, paralelo a la muralla ya erguida, que se inició en 1765 y concluyó en 1771. Esta obra, que tiene más de 240 años, y a la cual no se le ha realizado mantenimiento, aún continúa protegiendo al “Corralito de Piedra” de las fuerzas de la naturaleza. La Figura 1 muestra el plano original de la escollera de la marina elaborado por Don Antonio de Arévalo y una fotografía aérea actual, donde se nota la presencia de esta obra de defensa.

Inmediatamente después de terminada la escollera de la marina (1771), Cartagena de Indias inició la construcción de la escollera de Bocagrande, la cual comenzó a ser necesaria a partir de 1750, a raíz de la apertura de un pequeño canal en el banco de arena que conectaba a la ciudad con Tierrabomba, la cual se iba ampliando con el paso del tiempo, convirtiéndose en un riesgo para la seguridad de la ciudad. Esta obra no solo la protegió de sus adversarios, sino que también cambió la morfología de lo que hoy son los barrios de Bocagrande y El Laguito, por la aparición de nuevas tierras que se consolidaron, y que hacia 1950 fueron urbanizadas. Los planos y ubicación de dicha obra submarina que aún continúa erguida se presentan en la La Figura 2.
  Si bien las escolleras de la marina y de Bocagrande son el resultado de la adaptación histórica de la ciudad al clima a lo largo de los años, esta se continúa transformando, en aras de ganarle terreno al mar, convirtiéndose en la Cartagena de Indias actual: una ciudad asentada sobre el litoral del mar Caribe, con una bahía interna y expuesta a los vaivenes del clima que hoy se acrecientan debido al cambio atmosférico. Las figuras 3 y 4 demuestran claramente esta afirmación. Lo que hoy es el barrio de la Matuna  alguna vez fue el caño de San Anastasio, el cual se rellenó a finales de siglo XIX y principios de XX, según consta en la Figura 3

Por su parte, lo que hoy es el Parque de la Marina, zona verde de la ciudad propiedad del Ministerio de Defensa (Figura 4), era parte de la bahía interna de Cartagena en la época colonial, según consta en el plano de Don Antonio de Arévalo de 1789. A principios del siglo XX se construyó la línea del ferrocarril  que llegaba a la estación ubicada al lado de la Torre del Reloj, definiendo así el trazado de lo que hoy es la Avenida Blas de Lezo.

Solo al mirar el pasado y recordar lo que fue la ciudad, cómo ha sido su transformación física y humana y, a la vez, al dimensionar las inclemencias de la naturaleza, podremos proyectar una ciudad competitiva y adaptada al clima del futuro. Cartagena de Indias declarada por la Unesco en 1984 Patrimonio Histórico de la Humanidad y su riqueza arquitectónica (Centro Histórico, Castillo de San Felipe y demás construcciones militares de los siglos XVI, XVII y XVIII) constituye un activo importante para el desarrollo turístico. Este patrimonio evoca la capacidad de protección y adaptación que tuvo la ciudad, a la vez que proyecta la futura dimensión igualmente grandiosa que tendrá la “Heroica” climática del futuro.


   
SECRETARÍA DE PLANEACIÓN DISTRITAL